Quizá podría haberme justificado de hacer este prólogo (guardando la distancia, que es mucha), como lo hiciera en igual circunstancia “Ortega y Gasset”, que entendía que, con el tránsito de las hojas del libro, y atendiendo a su contenido, el material, el mensaje, las imágenes… se hacía innecesario decir nada más… a su favor. Y con este libro, seguramente será así. Pero cumpliendo con la tarea encomendada, y entrando ya en el tema, comparto con Daniel Larriqueta en que “que hay que comprender que la identidad argentina tiene raíces de muchos siglos, las que se extienden por gran parte de esta América del Sur, lo que permite mirar el presente sin el complejo de la fragilidad que suele tener la lectura política de muchos que creen que nuestra historia trascurre con el, o los “Bicentenarios”.
Y particularmente esto es así en estos territorios de la Ciudad Fundadora del Poblamiento Argentino, pues con Santiago del Estero habrá que pensar en una identidad de no menos de 500 años, seguramente desde antes que instaura la primera ciudad, en 1550.
Recordemos que el tejido de la identidad, con el paso del tiempo, es más denso de lo que suponemos, pues se enriquece con aconteceres significativos, circunstancias, aptitudes y actitudes, que van marcando rasgos definitorios, aspectos éstos que deberemos ir rescatando y potenciando en el tiempo que nos resta al “Bicentenario” del 9 de Julio de 2016.
Encarando ya lo específico del libro, señalemos que, desde tiempos inmemoriales, las aguas termales de Río Hondo, eran aprovechadas por las virtudes de sus “yacu rupaj”” (aguas calientes) y consideradas de origen divino por los originarios. Así, ellas atraían tanto a los pueblos originarios como a los invasores Incas, los que venían desde el Cuzco (Alto Perú) a darse baños a estos lugares, que ellos consideraban sagrados y que se extendían a lo largo de nuestra cordillera vertebral de “los Andes”.
Creo que se hace necesario revalidar como “Meca”, a Las Termas de Río Hondo, al estilo de “Santiago en Galicia”, y así sus caminos, hacia los distintos rumbos, podrían recorrerse a la manera del “Camino de Santiago Español”, pero en el contexto temático de Corredores. Así, un importante corredor sería, desde el norte, por el histórico “Camino Real”, que en la parte argentina, desde Termas de Reyes en Jujuy, nos traiga a Rosario de la Frontera y de allí a la Meca de Río Hondo. Será un itinerario turístico –termal de original diseño, que incluiría un recorrido al estilo del europeo que iba desde Turquía por los baños romanos. Ya lo mencionaban como un itinerario refrescante por ciudades balnearios, hoteles SPA y wellness, diseñados para rejuvenecer, de lo que resultaría siempre una experiencia inolvidable y provechosa para el viajero que llega.
Pensar que a comienzo del Siglo XX, las Termas de nuestro elogio era un villorio de 300 habitantes, donde desde 1884 comenzaron a surgir los primeros hoteles, para llegar a esta realidad actual, de la mayor ciudad termal, en camas y servicios turísticos, del país. De allí esta realidad que ha merecido un libro de esta calidad, lo que ratifica la potencialidad de sus valores autóctonos.
Nos halaga “enseñar lo viejo y consagrado con ojos nuevos”, entender que el contenido que se quiere trasmitir cuenta menos hoy que la experiencia, que solo se puede compartir en el único lugar argentino que en lo territorial marca diferencias con los “mejores patios de sol”, especialmente en gran parte del semestre abril- septiembre, debido a su particular cuenca de agua mineralizada y su correcta y competitiva evolución en “spa”.
Hoy, más que nunca Turismo y Termas se convierten en piezas de un entramado con objetivos comunes. La comunicación eficiente resultará su mayor catalizador. |