SANTIAGO DEL ESTERO " TIERRA DE PROMISIÓN"

Proyectándose desde lo más remoto del pasado histórico hispanoamericano, Santiago del Estero encarna las mejores esencias del alma tradicional argentina. En este territorio, antigua capital del Tucumán desde los días hispánicos, se fundaron las primeras instituciones civiles, religiosas, jurídicas, y culturales de nuestra epopeya poblacional. Ha sido por eso bien llamada "Madre de Ciudades", pues, su tenacidad en la ofrenda generosa de hombres y bienes permitió la sobrevivencia de las actuales capitales de Córdoba, San Miguel de Tucumán, La Rioja, Jujuy, Salta y San Fernando del Valle de Catamarca, y el establecimiento de los desaparecidos asentamientos de Madrid, Esteco, y Cañete, entre otros. Sus orígenes se remontan a las primeras noticias enviadas desde Lima al Emperador Carlos I sobre una rica Provincia existente entre Chile "y el nacimiento del río grande que llaman de la Plata hacia la parte de la mar del norte de aquel cabo de las sierras nevadas". Se trataba de la más antigua información acerca del Tucumán, que justificaba el nombramiento del Capitán Diego de Rojas, para organizar una expedición descubridora que partió del Cuzco en 1543, y fue punto de partida de la civilización del noroeste mediterráneo argentino.

NÚÑEZ DEL PRADO Y FRANCISCO DE AGUIRRE

En este territorio aparece en forma concreta Santiago del Nuevo Maestrazgo, resultante de la fundación de la Ciudad del Barco por el capitán Núñez del Prado. Dos emplazamientos sucesivos tuvo la ciudad hasta que finalmente fue ubicada a orillas del Río Dulce. El 25 de Julio de 1553 el Conquistador Francisco de Aguirre, enviado desde Chile por el Gobernador Pedro de Valdivia, la trasladó, transformándola en la actual Santiago del Estero. En sus orígenes prehistóricos, este territorio configuraba un mar étnico-lingüístico hacia el cual convergían infinidad de tribus indígenas atraídas por la feracidad del suelo y las bondades climáticas. Grupos raciales de origen amazónico y de ándidos constituían inmensos repositorios indígenas, con preponderancia de los Jurís en la región central y los Sanavirones del sur. En ellos estableció su pacífica dominación el imperio incaico que subsistió hasta el arribo de los españoles no sin dejar sus huellas en el bilingüismo quichua-castellano del habla popular.

 

A partir de 1553 nacen las instituciones permanentes del gobierno civil y político que fueron punto de arranque de la organización hispánica. Aquí se asentaron también las primeras ordenes religiosas dedicadas a la evangelización indígena, y por Bula del Papa Pío V se creó la primera diócesis del país, efectivizada bajo el gobierno eclesiástico de Fray Francisco de Victoria en 1581 y quedó consagrada la primera Iglesia Catedral argentina en Santiago del Estero. Fueron más tarde los religiosos de la Compañía de Jesús quienes establecieron la primera escuela en 1586, y esta primacía en lo espiritual habría de alcanzar su culminación con el apostolado de San Francisco Solano en la Custodia franciscana de San Jorge del Tucumán, en los finales del Siglo XVI.

 

La ingente suma de esfuerzos civilizadores obtuvo en aquel tiempo el más alto reconocimiento de Felipe II, Rey y Señor de España e Indias. Por Real Provisión dada en San Lorenzo del escorial el 19 de Febrero de 1577 vino a conceder a Santiago el titulo de "Muy Noble" para que pudiera usarlo en todo documento oficial, y un Escudo de Armas " por sus muchos y señalados servicios". Este blasón ostenta, un Castillo como emblema de fortaleza, tres veneras de la Orden de Santiago Apóstol, en memoria de las tres fundaciones hechas hasta ese momento, y un río a los pies, correspondiente al Río Dulce.

SANTIAGO DEL ESTERO. Su historia, su tierra, su pueblo. Luis C. Alen Lascano.